30 de julio de 2014

6. 'Toy cuchillo... más o menos

¡Hello, hello! ¡I just came to say 

¿Cómo están todos en este maravilloso día de julio? Como saben agosto está a la vuelta de la esquina y eso significa que otro cuatrimestre está próximo a concluir. ¡El tiempo pasa demasiado rápido! Las horas vuelan, los días se acortan, parece que nada cambia y al mismo tiempo hay personas que les han volteado la vida de cabeza en menos de un segundo. ¿No les parece increíble cómo para ti todo puede estar tranquilo, normal, todo bien y para la persona sentada al lado tuyo las cosas pueden ser peores que el infierno? A mi si. 

Esta vez les voy a contar algo que me sucedió ayer, algo que seguramente todos han tenido que enfrentar, algo que, al final de todo, me pareció demasiado gracioso para no contárselos. El sábado pasado hice el examen de admisión de la UTP (Universidad Tecnológica de Panamá) ese que se llama Prueba de Aptitudes Académicas (PAA). Primero que todo ¿quién diría que yo iba a terminar aplicando en la única universidad de Panamá que no tiene más que carreras, bueno... tecnológicas? I mean, yo que casi no paso Física, Química, Cálculo, Geometría, Álgebra... ya nada tiene sentido.

Les contaré la historia de cómo llegué a hacer ese examen. Estaba en mi clase teórica de conducción para sacar mi licencia, era una de las últimas clases del curso. Esta vez era sobre la contaminación ambiental que producen los automóviles (que por cierto es demasiado, empiecen a caminar pues) y para ese entonces yo solo tenía dos carreras en mi mente (Psicología o Nutrición, las cuales también tienen bastante de ciencia, pero qué les puedo decir, me entrenaron para ser masoquista. Digo, tampoco soy taaaaaan mala, tengo mis momentos científicos iluminati).  El profesor nos explicó varias cosas sobre el ambiente, la contaminación, lo que en verdad estaba sucediendo y formas de pararlo y me di cuenta que a mi siempre me ha gustado todo eso del ambientalismo y ¡BUM! me acordé de "Ingeniería Ambiental" en la UTP (aunque estaba clara que no tenía nada que ver con salvar árboles y Greenpeace)  y ahí fui a parar justo después de la clase. Lo extraño es que terminé en Mercadeo (¿quién diría que esa universidad tenía mercadeo?) y bueno, el resto es historia. Tres semanas de estudio constante después(si, "constante", para agregar drama a la situación)  hice el examen. Un sábado. A las 7:30 am. (Not a morning person)

¿Por dónde empezar a contar todo el día de ayer? Desperté a las 5 am de la nada porque todos conocemos los nervios que nos dan cuando vamos a hacer un examen. Esa pelota que se te hace en el estómago que no te deja comer nada y si comes es 1/4 de pan y un poquito de agua y luego sientes que vas a vomitar. Esas ganas que te dan de ir al baño en el peor momento. Las manos sudorosas que no pueden agarrar nada y mucho menos la bendita pluma y entonces piensas ¿Cómo rayos voy a hacer el examen si no puedo escribir? Entras en pánico y comienzas a escuchar el golpeteo de las demás plumas, lápices, dedos, manos, zapatos de tus compañeros. Luego recuerdas que el papel frente a ti no se va a llenar solo y comienzas a leer las palabras que se vuelven un inmenso borrón, te mareas levemente, algún idiota empieza a hacer girar el salón, todo se va oscureciendo y de pronto, cuando abres los ojos otra vez, todo es claro como el agua, tuviste una revelación y sabes como resolver. Dejas de sudar, te controlas, tomas la pluma, lees claramente, te preparas para responder la primera pregunta: no te sabes la respuesta de la primera. Miras hacia los lados, ves a tus compañeros escribiendo y escribiendo, esperas que alguien te mire y vea tu cara de "ayúdame por favor". Miras hacia arriba después de que nadie acá abajo te quiere ayudar, buscas alguna señal divina (no miras hacia abajo, tampoco es tan necesario venderle tu alma al diablo).  Pasas a la segunda pregunta, tampoco te la sabes; la tercera menos y en la última pregunta te das cuenta de que no hay nada de lo que estudiaste.  Te ahoga una ola enorme de rabia porque esta vez que sí estudiaste para un examen, esta vez no vino nada de lo que sabias y quieres voltear la mesa y salir por esa maldita puerta. Te preguntas si te bajarían puntos por poner "Jesús es la respuesta" en todo. Te tomas tu tiempo para mirar muy mal a la profesora y hacerle saber que la odias y finalmente te acomodas, bajas la cabeza y te duermes (después de todo eso ya no te importa ni un carajo el examen). Cuando suena la campana despiertas con un río de baba, el lápiz pegado a tu cachete, la garganta reseca y miras a tus compañeros entregar el papel y salir del salón.  Tu examen está en blanco, levantas la cabeza como si te estuviera dando un ataque, coges la pluma, llenas todos los espacios vacíos con "4" y "Jesús" y para el toque final (de todas maneras vas a fracasar) dibujas un perrito (o un dragón, por qué no). Le entregas el examen a la profesora y sales orgulloso porque has dado tu mejor esfuerzo (dibujar no es tu fuerte).

(Cualquier parecido con la realidad claro que no es coincidencia. Esta escena fue inspirada en casi todos mis exámenes de Química y Física de sexto año. Entenderán que no era muy buena en eso.  Solo me gusta recordar los buenos momentos... ¡oh, la escuela!)

En fin, el sábado fue el examen y sorpresivamente no estaba tan nerviosa. Los nervios estuvieron tres días antes cuando estudiaba la parte de las matemáticas y me di cuenta que no tenía idea de lo que estaba haciendo (y entonces mi amiga sufría con las llamadas a la una de la mañana de mi entrando en pánico. ¡Gracias amiga por ayudarme con todo eso!) Cuando llegué al lugar todos me miraban raro porque mi cabello es rojo (proud orange since one week ago) y bueno, habían dos opciones, nunca habían visto a una pelirroja en su vida o tenían la misma impresión que con las rubias, o sea, somos tontas. Entré al edificio, me senté en la última silla de la última fila en la esquina más perdida y darks de todas, nadie me iba a molestar ahí y entonces, entró un muchacho y de TOOOOODAS las sillas el escogió la que estaba al lado mio. Resultó ser de esos que no controlan sus nervios y comenzó a repasar como si estuviera buscando la cura para el cáncer, luego se puso sus audífonos y la música se escuchaba en todo el salón. No le bastaba con escuchar música también tenía que llevarse las manos a la boca y murmurar cosas que traté de entender pero que estoy bastante segura que le estaba vendiendo su alma al diablo. Y luego comenzó a zapatear. Y yo no podía creer que de todos las personas en ese salón, me hubiera tocado el más nervioso. 

Llegó el profesor con los exámenes y se quedó ahí, mirándonos y sonriendo, como si estuviera viendo ponys y arcoiris. Luego se acordó de su propósito en ese salón un sábado a las 7:30 am cuando toda la universidad estaba de vacaciones y decidió comenzar. Primero nos cambió de lugar y perdí mi maravilloso asiento donde nadie me molestaba y no hacia ni mucho frío ni mucho calor, pero al menos al nervioso lo sentaron bien lejos y pensé "no está mal este asiento" hasta que en la mitad del examen el que estaba atrás mio comenzó a leer en voz alta, las sillas estaban tan pegadas entre ellas que parecía que me estuviera susurrando al oído. Seguí haciendo mi examen, supuse que ya no podían haber más distracciones y entonces me acordé que no había desayunado más que avena. ¿Cómo me acordé? Fácil. Mi estómago empezó a rugir. Entonces supe que esto era karma por quejarme del chico nervioso.

"RRRRRRRWAAAAAAARRRR" gritaba mi estómago mientras llenaba "a", "c", "e", "¿qué rayos me están preguntando aquí?", "esta pregunta debe estar mal" y luego miraba las paredes del salón buscando un reloj que me dijera cuanto más tiempo tendría que sufrir ahí. Tenía tanta hambre que no solo mi estómago se quejaba y se comía por dentro sino que también mi cerebro empezó detenerse y las palabras se confundían, estaba segura que el salón giraba muy lentamente y me pregunté qué haría el "profesor feliz" si me desmayaba en ese preciso momento, por suerte ese día me había puesto pantalones (solo tenía que preocuparme por no golpearme muy duro la cabeza)

En algún momento me aburrí de hacer el examen. Literalmente estaba aburrida, ya no quería hacer eso (soy de esas personas que no pueden quedarse mucho tiempo sentadas o haciendo una sola cosa, también de las que los salones de clases las desesperan) y luego recordé que ese era mi futuro, así es que me senté y esperé. 

Y luego, veinte minutos antes de que se acabara, me dieron ganas de ir al baño... 

Podrán imaginar como me fue en ese examen: Genius level. (oh yeah)

La verdad es que uno siempre dice que le fue mal y mágicamente saca 100 (¡JAJA! No, eso no existe). Mi teoría es que si todos fuéramos como ese compañero annoying (acéptalo, una parte de ti lo odiaba) que nunca estudiaba y era el primer puesto de toda la escuela, este seria un mundo mejor. Ahora, hablando en serio, la moraleja de esta historia es: relájate, respira, take it easy y trata de no convertirte en mi (ja, ja... chistesón).

Chau chau,

Diana

"Cada problema es una oportunidad disfrazada"
-Wayne Dyer





22 de julio de 2014

5. No tengo ni idea

"¡Bonjour! Mon nom est Diana et je ne parle pas français" que en francés significa "Buenos días, mi nombre es Diana y gracias a Dios existe Google translate". 

Hola a todos y bienvenidos una vez más a mi blog que realmente, como dijeron en twitter, no tiene un tema específico, ni el más mínimo sentido (eso lo agregó mi papá), pero yo prefiero decir que tiene una personalidad bastante espontánea e impredecible. Después de todo ¿a quién le gusta la rutina o un patrón determinado? ¿No fue Einstein quién dijo "Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo"? 

Ayer (bueno hoy... o ayer, ahora ya no sé ni en qué día vivo) me quedé hasta las cinco de la mañana despierta. Desde hace varios meses mis etapas de sueño (http://www.sleepdex.org/sstages.htm y http://www.enciclopediasalud.com/categorias/sueno-y-descanso/articulos/fases-del-sueno) se han puesto de cabeza, están completamente perdidas y aún no logro encontrarlas. ¿No les ha pasado eso? Sé que a los estudiantes de escuela les pasa todos los veranos (sobre todo a los adolescentes) y que justo la noche anterior al primer día de clases pretenden dormirse a las nueve de la noche solo para encontrarse con los nervios, la ansiedad y la ira de tener que volver a estudiar, a ver los profesores con cara de palo y a los compañeros malvados que te hacen querer tener a Voldemort de mejor amigo (acepten la verdad, todos lo han vivido).

Mi noche comenzó como a las ocho y media de la noche, cuando llegué de un largo día de ir de shopping en el cual no compré nada (odio esos trips al centro comercial... ¿esos en que nadie te dice que van a hacer window shopping y que TODAS las tiendas están de descuento? Sufran conmigo, es lo peor ¿verdad?). Este no lo odié, fue una buena salida familiar con tíos que no veía en una semana o dos, pero que para mí era como una eternidad. Aquí viene el origen del problema: usualmente solo salir unas cuantas horas me agota bastante y cuando estoy muy, muy, MUY cansada suelo ser un saco de papas. Apenas llego a mi casa, subo las escaleras y sin pensarlo dos veces me tiro en mi cama y no despierto hasta el día siguiente. No importa que horas sean, puedo dormir 15 minutos o 18 horas seguidas, depende de si en la noche hay algo en la tele que no me quiera perder o vaya a salir (es un hito en mi vida, algunas veces mi hermana me dice "hasta mañana" dentro del carro cuando vamos llegando a la casa porque sabe que no me volverá a ver hasta el día siguiente).

Entonces, llegué a mi casa, me derrumbé sin vida en mi colchón y desperté tres horas después (hay días en que despierto 9-10-11 horas después y juro que no se dónde estoy, es fascinante) sin saber qué estaba pasando. Miré el reloj, eran las once y media, me levanté y me fui a bañar (gran error). Después de ahí hice de todo un poco, caminé por la casa (estaba oscura y parecía un castillo embrujado así es que mi corazón casi se salió varias veces), investigué algunas universidades en la Internet (¡información es poder!), leí otro poco, para cuando me dí cuenta ya eran las dos y media de la madrugada y decidí intentar dormir (esta es la parte relatable).

Estoy segura que a miles de personas le pasa esto todo el tiempo: apagar las luces, acostarse en la cama, cerrar los ojos y luego pasar horas y horas (y cuando digo horas son minutos que parecen un milenio) girándose para la izquierda, luego a la derecha, mirando el techo, mirando la ventana, mirando la luz que viene de afuera de la ventana, pensando que la luz afuera es una persona, luego que es un carro y finalmente no puede ser otra cosa que un fantasma. Estirando las piernas, cruzandolas, levantado las piernas, amarrandose el pelo, cerrando y abriendo los ojos una y otra vez, contando ovejas, números, gatos, perros, objetos, etc... Y finalmente la más popular de todas: imaginando escenarios. Todos hemos imaginado lo que le hubiéramos dicho a ese imbécil, esa lindura, ese muchacho guapo, ese viejo verde, ese idiota que no sabe manejar (o me chocó), a ese profesor que gritó en clase, a la chica o chico que me gustaba desde segundo grado, al otro que se burló de mi amigo, de mi mamá, de mi hermano o hermana. Si... hemos imaginado millones de situaciones diferentes, siempre arrepintiendonos de no haber dicho o hecho algo que entonces no parecía importante y que ahora te preguntas "que hubiera pasado si..." También todos hemos inventado nuevas historias. Todos hemos creado una vida completamente paralela o hasta hemos tenido ideas multimillonarias que no anotamos, todos hemos resueltos los problemas cotidianos a los que no le encontrábamos solución o nos hemos acordado de una tarea, examen o mandado que no hicimos o que tenemos para mañana, solo por ver el techo en silencio y en la oscuridad.

Así pasé muchas horas en mi cama, revolcándome en mi propios pensamientos, tratando de no matarme antes de que saliera del sol y para lo que no lo saben el solo hecho de pensar quema calorías y yo había hecho un set de repeticiones de nivel intenso así es que me sentía como si me fuera a desmayar o fuera a tener un derrame cerebral... nada bonito. Ni siquiera tenía que verme al espejo para saber que tenía ojeras verdes y mi piel era color papel. No aguanté más y salí de ese cuarto negro para bajar a la biblioteca y buscar algo, cualquier cosa, que me hiciera distraerme y poder dormir. Terminé leyendo "Four Weddings and a Funeral" de Richard Curtis (gran historia, fácil de leer, personajes adorables y te sientes identificado con ellos aún cuando no tengan nada en común con el lector, me reí a carcajadas, lo recomiendo) en el sillón azul de mi sala a las cuatro y media de la mañana cuando mi mamá bajó y, sin querer, le dí el susto de su vida (casi siempre es ella la que está despierta antes de las cuatro de la mañana, so this was weird... and shocking) y entonces, como la mejor mamá del mundo (aunque yo diga lo contrario a veces... ¡¿qué?! ella también se queja de mí a mis espaldas y también cuando estoy con ella habla mal de mí, pero ella sabe que no podría vivir sin mí y yo sin ella) me preparó avena calientita y me abrazó y estoy segura que si se lo hubiera pedido, me canta una canción de cuna (just lovely).

Me dormí a las cinco y algo de la mañana y desperté a la una de la tarde y aún no tengo ni idea de por qué esa noche en particular no pude dormir. Fue la noche más extraña de este año (el año pasado hubo peores). Y fue, sin duda, la primera noche de este año que ese asunto del cual parece estoy condenada a nunca superar (todos tenemos ese asunto que estamos condenados a nunca superar), me mantuvo despierta. Anyway, algún día lograré dormir, en la noche, como se supone que debe ser. O cómo dicen por ahí "ya dormiremos cuando estemos muertos". 

¡Hasta mañana!

Diana


"Cada día sabemos más y entendemos menos"
Albert Einstein

11 de julio de 2014

4.¡Mira lo que viene ahí!

Es ridículo cómo en un momento puedes estar en la seguridad de tu casa, viendo televisión y al siguiente, bueno, tú sabes como va toda la historia: ¡Oh! ¡Vi mi vida pasar en dos segundos y justo antes de morir me salvó un ángel! (esa clase de bochinches).

¡Guten morgen an alle! que en alemán significa "buenos días a todos" (si me equivoco, discúlpenme, puede que estén leyendo esto de noche). Todos sabemos que hay días en que nos levantamos con el pie derecho, con un aire de je ne sais quoi, que tenemos ganas de ir y conquistar el mundo y hasta pensamos que nada nos detendrá aunque sea "el día después de mañana". Y hay días en que simplemente te cuesta hacer la mayoría de las cosas. Te cuesta abrir los ojos, sientes que un camión pasó encima tuyo (para mí, eso es casi todos los días), pararte de la cama es como la tercera guerra mundial (La batalla es real). Y para finalizar hay días en que (lucky for you) Dios quiere jugar contigo (como si fuera SIMS) y te mezcla las dos cosas, solo para tenerte motivado, pienso yo.

Bueno hoy fue uno de esos días mezclados para mí y bastante emocionante (si eso significa haber gritado "Santo Dios" o "Madre Mía" más de veinte veces). Temí por mi vida, por la de la gente en la calle, por las infraestructuras públicas, por los carros ajenos y hasta por los árboles a los lados de la calle. Yep, fue algo innolvidable. Déjenme contarles las aventuras de dos chiquillas en la ciudad y sus momentos... "blondies" (sin ofender a nadie). 

La verdad es que no pensé que nada de esto fuera a ocurrir, desperté en un día maravilloso, no solo pájaros cantando sino también con constructores taladrando, excavando, gritando y dando martillazos en mi oído, sin luz, teléfono o WIFI (lo que más necesitaba era la luz, la verdad) y  pues no me pareció tan malo. He despertado otros días sin luz, ya me había acostumbrado a la construcción, no era gran cosa. Luego, mi amiga llegó. Ahí fue cuando mi día se puso interesante. 

Mi amiga, la cual no voy a nombrar por asuntos de dignidad, estacionó su carro en mi garaje, se bajó y creyéndose la máxima mecánica del mundo se amarró el cabello, se subió los pantalones, se puso sus lentes de sol y con un trapo viejo fue directo a la tapa del carro (¿se lo imaginan?). Yo, que acababa de salir de mi casa, dejé mis cosas dentro del carro en la silla del copiloto y fui a ver que era lo que la pequeña saltamontes estaba planeando cuando la veo abrir la tapa, con el trapo en su mano encontrar la tapita del radiador y lo próximo que supe es que una MEGA FUENTE de agua con aceite y coolant hirviendo estaba saliendo del carro, sin control. Mi amiga y yo pegamos el respectivo grito de niñitas y saltamos hacia atrás, tratando de alejarnos lo más posible del chorro chocolate. Mi hermana se asomó por la ventana, su cara no tenía precio, era una mezcla de preocupación, enojo, frustración y una pequeña risa asomándose (la verdad es que yo misma me comencé a reír a carcajadas). Dos minutos después salió mi mamá corriendo de la casa (después que ya pudimos conversar con calma, me contó que vio todo lo que sucedió por la ventana y que tuvo que tomarse un tiempo para respirar y no desmayarse de la preocupación) y ayudó a mi amiga con sus quemadas. Ella se quemó el cuello y los brazos, pero nada que una súper mamá no pudiera solucionar con tomates y aloe. Después de eso mi amiga no paraba de decir "¡No supero la cara de preocupación de tu mamá!".

Después de pasar nuestra "pena ajena" en el vecindario ya que el guardia y los constructores de al lado vieron todo el show, nos montamos en la camioneta y nos fuimos a meter al tráfico de Panamá (gran idea). Apenas salimos a la Vía España casi nos chocamos por primera vez en el día(cuéntenlas, son varias), en una intersección . Luego, cuando íbamos por la calle del IPA, justo a la hora que recogían a los cientos de pelaitos, dónde estaban los abuelitos, papás y mamás correteando niños y además los buses mal estacionados en la calle que no dejan pasar a nadie, rozamos un bus amarillo (2) que se oyó más feo de lo que en verdad pasó. No dejó ninguna marca, ni en nuestro carro ni en el bus. Mi amiga y yo todavía estábamos en shock por lo de la fuente de agua, el casi choque, y ahora un bus... hoy no era su día, ni el mío, pero seguíamos riéndonos (para no llorar) porque nunca pensamos que todo esto nos iba a pasar. 

Para acabar, íbamos tarde para nuestro próximo mandado, así es que abrimos Waze (para qué fue eso) y buscamos un shortcut entre las estúpidamente estrechas calles de PTY . Nos metimos por un laberinto de calles peligrosas que ni sabíamos que existían, nadie sabe como llegamos a la Transístmica (por suerte), luego salimos a San Miguelito y entonces la voz "poderosa" del amable señor de Waze nos dijo que doblaramos a la izquierda ¡en una intersección donde no había ni señales, ni semáforos, ni guardia! (aquí es donde sí lloré). Mi amiga, a la que le salió lo rápido y furioso, aceleró, por suerte no venía nadie de ninguna parte porque dobló a la izquierda en la calle que parecía la más larga del mundo y justo cuando ya estábamos terminando de cruzar, las dos miramos hacia la derecha y gritamos como nunca lo habíamos hecho (igualito que en las películas de Jim Carrey), venía un carro a toda velocidad, justo a chocarnos (en mi puerta, genial), entonces ella aceleró y gritó y siguió acelerando y de pronto nos salvamos. A mi se me salía las lágrimas al mismo tiempo que reía y ella solo decía "calma, calma, no es para tanto". (Espero que lleven la cuenta de estos encuentros cercanos del tercer tipo porque faltan más).

¡Y aún no estábamos ni cerca de nuestro destino! Para llegar a ese lugar, tomamos la Tumbamuerto (que no le dicen "tumba muerto" por nada) así es que yo estaba un poquitín bastante asustada. Entrando a esa calle me percaté que mi amiga gritaba de todo cuando manejaba y las dos únicas frases que repetía siempre eran "Mira lo que viene ahí" cada vez que veía un camión en la calle y ella se quería tirar o "¡¿Do you want to die?!" a los peatones cara de nance que tienen el puente arriba, pero ellos son muy "GENIALES" para usarlos o están en el corredor (lo cuál no tiene sentido), pero ellos son muy "INTERESANTES" para que los atropelle alguien.

Finalmente, para no hacer el cuento tan largo, nos pasamos algunas luces amarillas (rojas), casi atropellamos en total como 25 individuos, nos chocamos probablemente 5 veces (hay unas que, hay que admitirlo, el carro era un magneto de accidentes), gritamos, reímos y mandamos al demonio (para decirlo decentemente) a los demás conductores unas 18 veces y llegamos sanas y salvas (bueno al menos yo llegué sin el cuello entumecido del estrés, a mi amiga estoy segura que le dio un infarto en su casa). 

La moraleja de todo esto es, niños, que nunca abran una tapa de radiador (o cualquier otra cosa que pueda explotar) sin un adulto responsable, nunca manejen en las desordenadas y muy caóticas calles de Panamá cuando están distraídos por eventos explosivos anteriores, cuando tengan sueño o mejor, nunca manejen (usen el metro, para eso lo construyeron). No te creas rápido y furioso, no habrá nadie a quién impresionar si los dos mueren en un accidente de auto. Y JAMÁS DE LOS JAMASES cruces una calle por donde no se debe. Pones en riesgo tu vida y la vida de otros.

Después de todos los sustos, fue divertido, vi muchas cosas, mi amiga me enseñó otras pocas y aquí estoy todavía, ¿no?

Hasta mañana nette leute,

Diana


Si no quieres correr riesgos en la vida, ya has decidido que no deseas crecer.
Shirley Hufstedler

Para abrir nuevos caminos, hay que inventar; experimentar; crecer, correr riesgos, romper las reglas, equivocarse... Y divertirse.
Mary Lou Cook

8 de julio de 2014

3. Algunas cosas si cambian

¡Aloha hermanos! (escribo esta vez medio dormida así es que ya están en advertencia de incoherencias).

Algunas personas me reclamaron, cuando leyeron mi primer libro, que ellos estaban seguros que salían en él, que las cosas que yo contaba les había sucedido y que yo no estaba siendo original, solo escribiendo lo que ya había pasado... robando sus historias. (Y yo les repetí una y otra vez que todo era ficción, cualquier parecido con la realidad era pura coincidencia)

¡Ya! Nos atraparon, es cierto, los escritores tenemos una regla de oro, quizás no sea la primera, pero es una de las más importantes que todos los escritores del mundo (con libro o no) nacen sabiendo: "uno no escribe de lo que no conoce" (es más intuición que otra cosa). Ese es nuestro pequeño secreto. Así es como creamos esos mundos de fantasías, perfectos a los ojos de los lectores, pero que están hechos con retazos de imperfecciones sacadas del mundo real. Así es que cuando leas "Diario de una Pasión" o "Bajo la Misma Estrella" ten en cuenta que estás leyendo miles de miles de historias de diferentes personas (incluyéndonos), todas con buenos y malos momentos, todas valiosas y dignas de ser contadas. (aclarando: es realidad mezclada con ficción)

El punto de mi explicación es que la originalidad existió, sí, pero murió rápido, muy pronto después de la creación del mundo. A estas alturas, todo está dicho. Lo único que nos queda es decirlo a nuestra manera, vivirlo a nuestra manera, recordarlo a nuestra manera (por qué crees que cuando escuchas las canciones de Taylor Swift piensas que te acosa o algo así). Lo que no quiero es que este blog sea sobre mí todo el tiempo, que yo me dedique a contar las cosas por las que he vivido, pero como dije anteriormente no puedo contar cosas que no conozco (no voy a inventar locuras solo para llamar la atención, aunque podría hacerlo). Tampoco quiero hacerte perder el tiempo, he vivido demasiado como para quedarme callada.

Para escribir cosas tan largas como las entradas anteriores necesito un tema del cual me apasione, un tema que me haga dejar todo lo que estoy haciendo para hablar de el. Hay algo que me llama la atención, ahora que tengo 18 años,  que ya he superado tantos traumas (todos tenemos traumas). Hay veces que, durante el día tan agitado y rápido en el que vivimos, paro un momento. Cierro los ojos y siento que me veo desde arriba (no, no es un viaje astral), que veo mi vida como una película en un microsegundo, demasiado rápido como para siquiera respirar. En ese segundo en el que estoy parada me parece irreal todo lo que pasó en 18 años y lo que podría pasar en 18 más, saber dónde estoy y cómo llegué ahí. El haber conocido tantas personas que vienen y van. Haber aprendido tanto. Es raro. (¡Y el hecho de que aún falta más! Es como ¡OH DIOS MIO!)

Cuando entré a la universidad este año, conocí un mundo nuevo. En serio fue como ir a vivir a Marte. Un lugar diferente, tal vez demasiado. El hecho de que eran nuevas personas, nuevas historias... me asustaba. Demoré 13 años en apenas conocer a mis amigos de la secundaria, algunos menos algunos más (¡hay unos que conocí dos semanas antes de la graduación y hay otros que hasta el día de hoy nunca les he hablado!) y ahora estaba entrando en una selva nueva, con nuevos peligros, un nuevo terreno. ¿A quién rayos no le asusta eso? 

Lo primero que escribí fue un cuento que mi mamá guarda en una gaveta como si fuera oro, en primer grado, cuando apenas podía tomar un lápiz y escribir mi nombre. Desde ese momento las cosas fueron diferentes. Durante doce años viví en un mundo científico donde los artistas como yo pudieron presenciar el lado "Hulk" de varias personas (de parte de los maestros y de los niños que es peor porque no tienen noción de las consecuencias). Ya en secundaria parecía que me hubieran metido en clases de defensa personal y no me dejaba de nadie, era una "badass" a mi manera. Ya sabía los trucos, las mañas, las trampas y los acertijos de las personas que no maduraban y creían que ir insultando a todo el mundo era gracioso.  Así es que cuando llegué a la universidad, donde no conocía absolutamente nada ni a nadie fui totalmente blindada, preparada para lo peor.

Tuve varios problemas para ajustarme, varios inconvenientes y obstáculos en el camino, varias situaciones de estrés que pudieron haberme dado un paro cardíaco en cualquier momento  (la verdad es que no se como no terminé en el hospital) y finalmente tomé la decisión de irme. Mi plan era terminar el primer cuatrimestre, tomarme un cuatrimestre para encontrar otra carrera y terminar algunos asuntos pendientes (hay personas que saben demasiado...JAJA no mentira). Ese era el plan. No lo hice porque no pudiera con las materias. No lo hice porque me aburriera la universidad (aunque la verdad es que no hacíamos nada). Lo hice porque necesitaba un descanso. Un "break" de la vida. Quinto y sexto año pasaron a través de mi como una bala. Tantas cosas sucedieron que sentía que había vivido cien años más, que mi disco duro iba a explotar (¿no les ha pasado?). Me dí cuenta que si no me tomaba un último recreo antes de seguir nunca iba a ser libre de no tener ninguna responsabilidad, ninguna preocupación por el resto de mis días (si, de ser una NINI... obviamente ese era mi sueño) . Si lo piensas, tu vida sigue un curso: escuela (donde no tienes más nada que hacer que estudiar y divertirte), universidad (donde comienzas a experimentar ser independiente y tener algunas responsabilidades), trabajo (donde un solo error en la universidad puede volverla monótona y triste) y lo próximo que sabes es que estás casada, con hijos que te halan el cabello y no te dejan dormir, una hipoteca y miles de cuentas bancarias con etiquetas como "seguro de vida", "para el retiro", "para el convertible de la crisis de mediana edad", "universidad de Juanito", "universidad de Pepito", "en caso de emergencia", "para cuando me de cáncer" (eso es un hecho científico, todos vamos a tenerlo). Entonces, cuando todo eso me pegó en la cabeza, no pude hacer más que entrar en pánico y anunciar de una vez que tomaría las últimas vacaciones de mi vida porque como dijo la mamá de una amiga una vez "yo tuve 18 años y ya después de eso no recuerdo como llegué a tener 40, creo que estornudé o algo así". Yo no quiero vivir con esa tristeza de que no disfruté mis dieciocho (yo en serio quiero contarle a mis nietos las locuras de la abue Diana)

Ahora en mi casa, meditando mi situación actual, preguntándome todos los días si la decisión que tomé fue la correcta, buscando las explicaciones para estar un 89% segura de que me agradeceré esto en un futuro me pongo a pensar en las personas que conocí y en las cosas que viví en tan solo cuatro meses, dentro y fuera de la universidad. Conocí personas muy buenas, de gran corazón y conocí a otras no tan buenas, que la maldad le salía por los poros. Todo era cuestión de observar. Conocí personas con las que tenía mucho en común y nunca llegamos a ser amigos, otras que la primera vez que los vi me dije a mi misma "no way José" y terminamos siendo de los más cercanos dentro de lo que se pudo. Conocí a algunas que eran un pan de Dios las primeras dos semanas y el resto del tiempo no quiero ni hablar de eso. Algunas las tendré en mi mente por siempre, por cómo me trataron y apoyaron, fueron mis amigos aunque no me conocieran. Otras pensaré dos veces antes de saludarlos (acepten que la sociedad es así). 

Pensando en todas esas personas, pensando en lo que aprendí con ellas, todas las historias que me contaron, las cosas por las que pasaron que a menudo se parecían a las que yo también viví y el modo en que cada uno de ellos se comportaba, siguiendo la forma en que respondieron a los sucesos de su vida y en lo que terminaron convirtiéndose me pareció tan fascinante que aunque nunca nos hubiéramos visto antes tuviéramos tantas cosas en común. Fue extraño salir del mundo cruel donde era una inadaptada y entrar en este mundo libre donde podía hacer lo que yo quisiera (y que hubiera gente que quisiera ayudarme). Y creo que aún cuando no pude quedarme, no pude aceptar tan bien el cambio, aprendí mucho de esas personas. Al menos aprendí que no todas son malas así es que ahora ya no estoy tan asustada. 


Diana



"We make a living by what we get; we make a life by what we give". 
-Winston Churchill

6 de julio de 2014

2. Amour

Bienvenue à tous que en francés significa bienvenidos todos, hay que practicar otros idiomas, es mejor que ver televisión todo el día.
Esta es mi segunda entrada de Versión Urbana y estaba pensando, después de que hablé en la primera sobre los objetivos de esta página, que no expliqué por qué se llama "versión urbana" y es que el tema es que no fue que se me olvidó mencionarlo si no que ni yo sé por qué se llama asi. Originalmente este iba a ser un blog de moda, con ropa, maquillaje, accesorios, sobretodo el "street style" que me parece algo divertido y es la definición de personalidad en vivo y en directo. Pero, como les conté, pensando y procesando la idea original de un blog de moda se fue juntando con otras haciendo una total amalgama de temas... pero el blog se quedó como versión urbana que fue lo que se me ocurrió cuando quería traducir "street style" al español y "estilo de la calle", "moda callejera" y "moda urbana" no me convencían para nada. Y entonces nació este pequeñito espacio de cosas aleatorias entre moda, psicología, tonterias, opinión libre y también un poco de mi vida que a veces siento que es una comedia andante...

La entrada de hoy se llama 2. Amour porque es un tema que ronda en nuestra cabeza todos los días sin fallar. Una vez estaba leyendo una entrevista de Taylor Swift dónde ella decía que claro que ella podía escribir canciones de varios temas diferentes, pero que ella casi siempre tendía a irse por el tema del amor porque para ella el amor es fascinante, las relaciones de ese tipo entre personas es algo que le causará curiosidad el resto de su vida.

Para mí Taylor Swift tiene toda la razón, el amor es fascinante. No solo porque tiene las propiedades de ser intangible y al mismo tiempo totalmente maleable (si hablamos en términos más técnicos) si no porque es una sola locura incapaz de ser entendido por nadie. Los adolescentes se quejan de que nadie los entiende, pero que traten de ser el amor... a ver si se siguen quejando. 

El amor existe de diferentes formas (y esto no va a ser una clase de psicología, solo mi opinión), el mundo es pura perspectiva, nada es visto de igual manera por dos personas diferentes y eso es lo que hace interesante el tema porque, poniendo un ejemplo, tu puedes ser el mejor amigo de mi peor enemigo. Es muy raro como el amor cambia cualquier cosa. Para los cristianos, el amor es Dios y Dios está en todas partes, en el mar, en las flores, en las paredes, en el cabello, en un tablero verde, entonces... el amor son todas esas cosas.
Para los hippies, el amor era libre, su slogan era "free love", ellos creían que "Free love made the whole love, marriage, sex obsolete. Love was no longer limited to one person, you could love anyone you chose. In fact love was something you shared with everyone, not just your sex partners. Love exists to be shared freely. We also discovered the more you share, the more you get! So why reserve your love for a select few?"

Los doctores piensan que el amor es la salud, si lo amas lo mantendrás sano y seguro. Los tacaños piensan que el amor es dinero. Los romanticos empedernidos piensan que el amor son los poemas de Pablo Neruda, las novelas de Nicholas Sparks, las canciones de Camila, las flores, los chocolates y las escenas apasionadas de las novelas de la 7pm. Las madres saben que el amor son sus hijos, no importa qué hagan o qué pase, esos chiquillos siempre serán la razón de su existencia. Y así hay un millón de perspectivas. Para algunas personas, el amor es el chocolate.

En mi cabeza, el amor es confianza. Yo soy una persona que nació en el siglo equivocado, para mí el amor no se trata de citas, hablarse bonito, darse besitos (y todos sabemos que besotes también), comprarse regalitos del primer día, del primer mes, del primer año, de la primera pelea, de la primera ruptura, tampoco de ir al cine todos los viernes, de hablarse cada minuto por whatsapp. El amor, en mi opinión, no es más que confianza (y gestos grandes super planificados o simples "solo quiero que seas feliz"). El ser humano fue hecho para ser social, pero cuando salimos al mundo real, eso es una jungla. Yo creo que la selva es más amable que las compañías multimillonarias. Entonces, cuando tienes a una persona que te recuerde que no todos son malos, no todos te van a hacer daño, que existe una persona a la que puedes llegar y contarle todo, lo bueno, lo malo, lo bonito, lo feo. Esa persona a la que puedes molestar, hacerle maldades, sacarle canas pero que te aguanta más que tu mamá. Esa persona que siempre vuelve a tí. Que sabes que volverá, no importa cuanto tiempo pase, porque confías en él/ella. El amor es cuando nunca te cansas de hablar con esa persona, cuando quieres estar con ella todos los minutos de tu vida, esa persona que hace que tu seas mejor persona (suena cliché pero es muy cierto). El amor también puede salvar vidas, si es suficientemente fuerte y real (si, parece de Disney, pero es cierto, yo lo viví y ahora una amiga lo está viviendo y las dos estuvimos al borde de la muerte)

La cosa fascinante del amour es que, al final de cuentas, esa persona nunca escogió enamorarse de tí (si pudieramos escoger de quién enamorarnos, casi todos los futbolistas del mundial estarían casados), porque siempre tiene la opción de irse, y aún así se queda. ¿Why? Claro, hay casos tristes en donde se va y no regresa o como es la naturaleza humana, todos tenemos un lado oscuro, es decir que llegan, destruyen y se van. Pero esas son solo personas, que como tú(no por mucho tiempo, te preocupes) quedaron destrozadas antes.

Yo he leído muchos libros (novelas, biografías, cuentos, etc...) y he visto miles de películas de amor, mi memoria no es una memoria de fechas, nombres, lugares, palabras, sino de escenas, como recordar películas o fotos y de alguna forma dos cosas se me han quedado en la mente siempre, porque creo firmemente en que son reales, ciertas y posibles.
1) Esta frase salió en una película bastante conocida, me marcó y por eso la recuerdo siempre. "A guy and a girl can be just friends. But at one point or another, they will fall for each other, maybe temporarily, maybe at the wrong time, maybe too late, or maybe forever." (si sabes comenta abajo de qué película es). Mis amigas saben que estoy obsesionada con esta frase porque he visto que eso le pasa a cualquier persona, hasta de las que menos te imaginas. El corazón no sigue a la razón.

2) El libro "Love & Hate. The Story of Henri Landwirth" de Bill Halamandaris me encantó. Es la biografía de un hombre que nació en Bélgica en 1927, se mudó a Polonia y es uno de los sobrevivientes más joven del Holocausto. Leyendo su vida entendí que el verdadero amor, separado del amor a tus padres o el amor a esa persona especial, es el amor sin egoísmo, el amor que viene del odio. El amor que convierte las cosas más desagradables, injustas e inmencionables en oportunidades, en felicidad, en esperanza. El amor verdadero es la necesidad de ayudar a las demás personas a hacerlas sentir como las personas más especiales del planeta, con gestos pequeños o grandes, no importa si es ser un payasito de fiesta de cumpleaños, hacerle un cumplido a una persona desconocida, visitar a esa persona que no veías hace días, meses o años, dar el abrazo más largo del mundo o, como Henri, hacer una mega organización para darle esperanza a niños en peligro de muerte.  NO IMPORTA, solo hazlo. Sabrás que lo estás haciendo bien cuando la felicidad de otros sea tu felicidad y sea tan grande que quieras llorar (me ha pasado).

El problema del amor es que es un tema demasiado extenso, tal vez más grande que el universo y hasta con la misma cantidad de misterios, pero no voy a escribir más sobre eso... creo que ya es suficiente por hoy. Nunca habrá una conclusión para esto.

El amour es un hermoso laberinto donde reina el caos.

Hasta mañana,
Diana



"The battle against hate begins with simple acts of kindness, knowing people's names and speaking to everyone. Making a point to just be nice to people. There are a lot of things the world needs but what we most need is the love you have to give. Never forget that." 
-Henri Landwirth






5 de julio de 2014

¡Primera Entrada! (Ella está de vuelta)

¡Hola a todos y bienvenidos a este recién nacido blog! Este es la primerisima entrada y bueno les contaré un poco sobre los obejtivos, la misión y la visión de Versión Urbana. Primero que todo, mi nombre es Diana, soy escritora profesional (eso quiere decir que ya tengo un libro publicado, pero hablaremos de eso otro día), entré a la universidad en enero y me salí en abril (lo sé, mal ejemplo a seguir, si voy a entrar algún día, lo prometo), completé el Diplomado de creación literaria en la UTP, me otorgaron el premio de Jóvenes Valores la AMPEP (Asociación de mujeres profesionales y empresarias de Panamá) y he tenido varios blogs y vlogs que han sido un fallo o no me terminaron de convencer, y saben lo que dicen "si a ti no te gusta, entonces no lo hagas". 

Entonces, después de pensar y repensar en las cosas que me gustan hacer y las que no(para ir descartando y hacer el proceso más sencillo) comprendí que nunca encontraría algo fijo que me gustara hacer, mi mente está atraída por muchas cosas y para acabar, todas bastante diferentes. Me gusta el arte, la música, los libros, las películas y todo ese mundo de colores y fantasía, pero también me encanta la ciencia, el mundo, descubrir el por qué de las cosas, experimentar, aventurarse, etc. El proceso para llegar a la conclusión siguiente fue difícil, parecía una montaña rusa de ideas y es que el pensamiento humano es así, no tiene sentido, pero finalmente lo logré y dije: "¡voy a hacer lo que me de la gana!" JAJA no mentira. 

La verdad es que este blog tiene el objetivo de entretener, no es un blog donde te van a decir que usar, que no usar, que comprar o cuál es el trending del mes. Este blog solo tiene el objetivo de ser un lugar donde verás entradas muy aleatorias, casi siempre con el "outfit of the day" pero también con otras informaciones sobre sucesos del mundo de todos los días que no todo el mundo se da cuenta o ve, asi es que de este blog puedes esperar cualquier cosas, digamos que este blog tiene una personalidad impredecible.

¿La misión?
Compartir, conversar, apoyar y entusiasmar a y con las personas hechos que los inspiren a que se dejen de complicaciones y vivan el aquí y el ahora. Nada de pasado, nada de futuro, presente muchachos. ¡Presente! ¡Hagan lo que les de la gana!
¿Visión?
Fascinarse con el mundo que cambia tan rápidamente, cambiar con el y vernos bien mientras hacemos eso.

¡Y todo esto me lleva al subtema de hoy! Lo sé, lo sé, demasiada información, demasiada introducción, pero es que de verdad quería explicarles y hacer las cosas bien y en orden (cosa que nunca hago, siempre "hago alguna locura y después pido permiso").

"Ella está de vuelta" es el subtitulo de esta entrada porque el lunes pasado regresó una de mis mejores amigas de Filadeldia, U.S.A. y todas en nuestro grupito de amigas estábamos super emocionadas y felices porque ya había sido demasiado tiempo sin ver la cara de esa "loca desquiciada suelta por las calles de Panamá". Mis papás estaban más asustados por la sociedad que por nosotras, saben que cada vez que nos juntamos somos un peligro andante. 

Hoy no tanto, aunque si hicimos bastante. Fuimos al centro comercial a ver donde podiamos trabajar, pero nosotras queremos un trabajo con beneficios, y no beneficios de seguro o dentales o lo que sea. No. Queremos beneficios como un lugar prestigioso, con uniformes lindos, compañeros y dueños guapos, buena paga, clientes interesantes y que el mismo lugar tuviera buen ambiente y buena música. Asi es que, como verán, somos exigentes. ¡Y tenemos iniciativa! Jajaja

Pero bueno... este es el estilo que usamos el día de hoy. No es un estilo que nos hayamos esforzado mucho en combinar ni nada pasarela del fashion week, pero nos gusta y es interesante ver como uno se viste según el estado de ánimo o de salud. Yo me sentía enferma hoy y no muy animada (ella me subió el ánimo apenas la vi) y mi amiga Kathy Mckenzie (famosa por su blog Pieces of Love que acaba de cerrar) estaba de un super buen humor hoy. 

Diana
Falda y sweater: Saks
Zapatos: Lower East Side
Maxi bolso: Sea World Orlando, Florida
Lipstick: Covergirl

Katherine
Sweater: Bershka
Pants: Mango
Camisa: Brandy Melville
Zapatos: Steve Maden
Maxi bolso: Coach

Pues si, hoy fuimos al mall, al hospital a visitar a nuestra amiga, al supermercado, le hicimos una visita sorpresa a un buen amigo (el mundo necesita más visitas sorpresas) y luego fuimos a la casa de otra de nuestras mejores amigas. Hoy fue un buen día, lleno de emoción, buena compañia, carcajadas y amor y amistad en el aire. 

Para finalizar, les quería contar que cuando estábamos en un semáforo vimos a una señora mayor que iba a cruzar la calle sola y justo cuando pensamos que nadie la iba a ayudar, una muchacha salió de la nada, la agarró por el brazo y con una sonrisa en su cara conversó con a señora mientras cruzaban la calle, sanas y salvas. Es agradable saber que aún hay gente con corazón gentil y modales cordiales. 

Hasta mañana,
Diana

"Si supiera lo que la vida me depara, seguro que no sabría lo que es vivir con la emoción de descubrir cosas nuevas cada mañana."


**Esta entrada fue escrita el 4 de julio del 2014**