21 de octubre de 2014

15. Esa primera cita...

Por definición, cita significa "día, hora y lugar para encontrarse dos o más personas". Hay muchas clases de citas como cuando haces una cita con el doctor o una cita para hablar con el profesor al que tu hijo le gritó algunas cosas no tan agradables.  Y todas están bien, ninguna de esas significa un daño psicológico potencial... excepto la cita romántica. Ninguna otra cita tiene la habilidad de causar tal caos y descontrol dentro de tu cabeza y estómago como la primera cita, no importa si eres hombre o mujer.

Todos sabemos lo que una primera cita significa: "es ahora o nunca". Una primera cita puede ser el comienzo de un gran futuro o la única cosa que tendrás en común con esa persona el resto de tu vida. Todos queremos que la primera cita sea como en las películas. El chico invita a la chica, van a cenar, resulta que el hombre es multimillonario y tu eres modelo de la revista Sport Illustrated, antes de que se acabe la velada se miran a los ojos, se dan cuenta de que es el destino y que deben pasar el resto de sus vidas juntos.


El peor lugar para conocer gente es la discoteca o el bar, todos están ebrios, incluyéndote. No hay un lugar específico dónde conocer al amor de tu vida, quizás en el parque o la escuela. Quizás en el cumpleaños de tu mejor amiga o en la organización en la que eres voluntario. Las posibilidades son infinitas. Encontrarse es la parte sencilla porque no hay presión, no sabías que sucedería. Salir juntos en una primera cita es: Un. Dolor. De. Cabeza. Primero porque realmente podrías estar saliendo con una asesina en serie y, segundo, porque podrías estar saliendo con un violador en serie... who knows, tal vez sí es multimillonario o modelo. 



Antes de la primera cita todo es lindo, ponys y arcoiris por todos lados.  Te gusta la chica, le hablas, se llevan bien, te das cuenta de que le gustas a ella también y entonces comienza el reloj mental a  hacer la cuenta regresiva en tu cabeza. Sabes que se tendrá que ir en algún momento, probablemente nunca la volverás a ver a menos que le pidas su número de teléfono y entonces, a pesar de que tienes la impresión de que ella está interesada en ti, demoras hasta el último milisegundo en decirle un simple y elegante "Puedo invitarte a salir algún día?" o "¿Me das tu número? Quisiera seguir conversando contigo", pero noooo, lo que te sale es un vulgar "hey mami, dame tu whatsapp. Tu tas wena" y, por alguna razón inexplicable, accede. Entonces empiezan los nervios a contruirse en el estómago de las dos personas. "¿A dónde voy a llevarla? A cenar o al cine. Tal vez quiera ir al billar con mis amigos, no creo que le moleste" (Don't do that, just don't) Y nosotras: "¡OMG tengo una cita! ¿Qué me voy a poner? ¿Cómo me voy a maquillar? ¿Peinado suelto o recogido? ¿Flats o tacones? ¿Aretes, pulseras, collares, clutch, lipstick, mascara, perfume?" ¡Qué estrés!

Pero todo está bien unas 24 horas después de haberla invitado y pasan toda la semana felices de la vida. Tres de cuatro noches se quedan despiertos hasta las 3 de la mañana, viendo el techo, pero el insomnio no tiene razón aparente para ustedes. Uno que otro "Hola, ¿qué tal?" en chat. (Pueden creer que el chat es el correo electrónico, teléfono, correo postal, telegrama, mensajes por paloma, señales de humo y las pinturas rupestres. ¡Así es como se pedían citas antes!)  Siempre viendo el celular por la respuesta del otro y luego dejándolos esperando por media hora para que pareciera que tienes otras cosas que hacer porque eres muy importante. Llegó el sábado y te acordaste de tu cita a las 6 y algo de la tarde, en el sillón, comiendo pizza y viendo Frozen en pijama. Entras en pánico y todo es caos. No tienes idea de lo que estás haciendo y de pronto, ya no te preocupa nada. Te dices a ti misma que solo es una salida de dos personas conociéndose, nada por qué tener miedo.

A las 8 pm están listos (de milagro) esperando la mesa en el restaurante que parece súper extra caro pero que en realidad solo tiene una linda decoración con una cantidad absurda de velas (y eso te hace buscar con la mirada todas las salidas, en caso de incendio). Ambos se miran de reojo y cuando se dan cuenta quitan la vista rápidamente y fingen observar el interesante techo de madera. Entonces la anfitriona los lleva a su mesa, al lado del baño o, si tienen suerte, al lado de la cocina o una pareja con 18 niños desquiciados. Él ordena el vino más caro que tengan y tu dices "No, yo solo quiero agua" cuando el waiter llega con una sonrisa en su cara a punto de servirte el vino. Con tu negación haces que te odie y la cita esta oficialmente maldecida por el resto de la velada.

¡Ohhhh Dios mio! Tantas luces, tantos ruidos. No puedes pensar. solo quieres entretenerla pero no puedes porque ella está ahí mirando a todas partes y no sabes si le gustará tus chistes o si hablarás mucho de ti mismo. "Tal vez ni siquiera debería decir la verdad. mejor le contaré la historia de cuando fui a las Cataratas del Niágara y me tiré de bonji jumping y cómo sobreviví a un coma por 18 meses... O la vez que luché contra tiburones en la Riviera Francesa y fui James Bond en la última película que sacaron. También podría contarle sobre mis tres jets privados y mi casa en el Triángulo de las Bermudas y lo difícil que es encontrarla. Sí, eso debe impresionarla. Seguro tendremos una segunda cita".


"Este hombre solo me mira con cara de loco, pareciera que quisiera quitarme la ropa aquí y ahora. No se si llamar a la policía o al hospital psiquiátrico. ¿Por qué accedí a venir con este tipo? Ni siquiera es tan lindo. Debió ser que estaba muy oscuro o muy ebria cuando lo conocí. ¡Wao! ¿Qué más habré hecho ese día? No recuerdo nada.  ¿Me pongo los tacones negros o los rosados para la reunión de mañana? ¿Qué estará haciendo Puki? Espero que no se coma los cojines del sofá otra vez, esa perra tiene problemas. ¿Dejé la estufa prendida? Esa sería una buena excusa para irme... Debería usarla. No, no, no, está hablando de sus jets privados. ¿En serio? ¿Qué crees? ¿Que tengo 5 años y soy fácil de impresionar? Trágame tierra y escúpeme en mi cama, con "Cuando Harry conoció a Sally" en Netflix y una bolsa de popcorn. Este tipo no tiene una segunda oportunidad".

No hay muchos temas de conversación, el sábado pasado que se conocieron todo era risas, miradas coquetas y atrevidas, cocteles, música y baile. Ahora, solo eran dos personas incómodas en un lugar público. Hasta el gato en el estacionamiento sentía la tensión. Se pusieron a "ver" el menú, con el libro enorme cubriendo sus caras, se asomaban un poquito para espiarse uno al otro de vez en cuando, asegurándose que ninguno de los dos haya huido. Llegó el mesero resentido a tomar la orden con su cara de "les voy a escupir toda la comida, se los puedo asegurar" y se encontraron con que después de 20 minutos de ver el menú no tenían idea de que había en el y terminaron pidiendo hamburguesa y macarrones con salsa y pollo (porque así es la vida).

Hamburguesa y macarrones en una primera cita es peor a que te torturen debajo del agua con un millón de medusas electrocutándote. Si quieres arruinar todas su posibilidades de lucir decente, ordena un plato grande de una de esas dos. A menos que la otra persona está verdaderamente interesada en ti, eso debe ahuyentarla inmediatamente, esta comprobado. 


Tratas de ser delicada comiendo una hamburguesa de 4 pulgadas de alto, pero ¿Qué creen? Eso es imposible. Cuando comes una hamburguesa, vuelves a tus orígenes cavernícolas, lo quieras o no. Tratas de comer los fideos, todo va bien, bajo control. Tu madre te enseñó a tener modales. Tomas el tenedor, tomas la cuchara, giras, giras, levantas y comes. Pero en un momento te excediste con la cantidad que llevaba el tenedor y te lo metiste todo a la boca, te embadurnaste hasta los párpados con salsa y terminaste pareciendo una ardilla con alergia guardando nueces en su boca para el invierno.

La traumatizante experiencia termina, no han dicho nada relevante en toda la noche. Te levantas para ir al tocador, tu falda se atasca a la silla, tropiezas, sueltas tu bolso, se cae al suelo, se abre y entonces todos ven el preciado secreto que llevas ahí dentro: un monedero de Hello Kitty, tu amuleto de buena suerte desde que tenías 5 años. Piensas "esta noche no podría ser peor" y se te rompe el tacón, te viras el pie y gritas todas las malas palabras que te sabes.

Llega la hora de terminar, los dos salen frustrados. Hablan un poco en el carro sobre el clima "Parece que va a llover..." y ambos quieren pegarse un tiro. Llegan a la casa de ella y es un dilema completamente nuevo. ¿Deberías apagar el carro, bajarte y llevarla hasta la puerta? ¿Deberías dejarla ahí e irte? ¿La besas? ¿No?  ¿Qué se supone que uno hace en la primera cita? La hora de la despedida llegó, estás listo para recompensar la locura de noche que tuvieron, quieres decirle algo lindo para que no se vaya pensando que eres un total idiota y en ese momento, ella se baja del carro, se te olvida todo lo que ibas a decir y en cambio un "chao" sale obligado y metes hasta el fondo el acelerador. La ves en el retrovisor, parada ahí, atónita y de pronto un chaparrón cae sobre ella.  Estás seguro que no va a haber una segunda cita.

Las primeras citas son experiencias traumáticas, no puedes negarlo. Incluso cuando sale mal pero deciden darse otra oportunidad siempre recordarán esa pésima primera cita. Es divertido porque es un recuerdo gracioso, pero para los que no tienen segundas oportunidades puede ser el fin de su vida amorosa.


Yo he tenido tres primeras citas en mi vida y, la verdad, han sido únicas. Todas malas, todas tristes historias de tragicomedia dónde yo, porque soy Diana y soy torpe, me he caído, tropezado y me he avergonzado públicamente más veces de las que puedo contar. Por suerte no me estrellé contra una puerta de vidrio en ninguna de esas o me quedé encerrada en un elevador funcionando perfectamente... pero ha sucedido antes. No comí macarrones o hamburguesa porque no me llevaron a comer (pero puedo imaginar qué hubiera sucedido). Nunca me puse tacones porque sabía que hasta estando parada sin moverme me puedo tropezar y caer. Y he dicho más estupideces y cosas sin sentido en una noche que en toda mi vida... Amo las primeras citas, sacan lo mejor de ti.



Algunas personas son extremadamente afortunadas porque nunca han salido en una primera cita. Aún no han pasado por ese trauma que viene en paquete con algo llamado "vivir", pero ¿Cómo pasa eso? Simple: cuando te enamoras de tu mejor amigo/amiga. Y la mayoría de las veces eso es porque pasas mucho tiempo con esa persona, se entienden, se quieren, blah blah blah... Entonces se conocen tan bien que no es necesario salir juntos para conocerse (ese es el objetivo de las citas), simplemente ahora, en vez de solo soportarse, se soportan y se pueden besar...



Y no me hagan empezar a hablar sobre el estrés de ir al cine con un extraño en tu primera cita. ¿¡Qué rayos esperas que haga si pones tu mano en el posa brazos si ni siquiera te conozco?! Todo lo que hemos hecho es sentarnos en silencio uno al lado del otro. ¡No te voy a dar la mano! No se qué habrás tocado antes de venir acá. ¡Y esta película de apocalípsis zombie/comedia romántica me tiene a punto de vomitar!



Una perfecta primera cita sería, en mi opinión, algo simple. Un partido de baseball de niños de segundo grado (porque son adorables. Si tuviera un hermanito en segundo grado esto tendría sentido y no sería creepy) o un picnic. Al aire libre. Sin presión, sin complicaciones.



Love y'all



Diana


"Las mejores cosas en la vida no son cosas"


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